Madrid Crónica
Hay ciudades de hueso. De criaturas y edificaciones concretas crispadas por la hierbabuena. De humanidades rastreadoras de osamentas y a veces tan necesarias como el pequeño simil a la literatura.
De gente trashumantes cuyos pasos presienten el devenir de la Historia -como en la antigua Pompeya-. Ciudades donde no necesariamente se ve pero se siente: acaso un reuma o como un esguince en una articulación de carácter más o menos grave. Así Madríz... puede que sea un ínfierno o un lugar sempiterno. De eso va esta Madrid crónica
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